El Ejemplar
México

Desastres naturales han costado a México 710 mil millones de pesos

Un informe reciente revela el alto impacto económico de huracanes y sismos en México entre 2000 y 2024, destacando 2010, 2017 y 2023 como los años más críticos.

Redacción El Ejemplar
Foto: eleconomista.com.mx

México ha enfrentado un impacto económico acumulado de 710,000 millones de pesos debido a desastres naturales durante el periodo comprendido entre el año 2000 y 2024. Este análisis, que integra registros de diversas dependencias federales, subraya que los huracanes y los movimientos telúricos han sido los fenómenos con mayor capacidad destructiva para la infraestructura y la economía nacional. La Secretaría de Hacienda y Crédito Público ha señalado en diversas ocasiones que la vulnerabilidad geográfica del país exige una planificación presupuestal más robusta para enfrentar la reconstrucción tras estos eventos.

Los datos recopilados por instituciones nacionales indican que los años 2010, 2017 y 2023 se consolidaron como los periodos de mayor afectación financiera. Durante estos ciclos, la combinación de fenómenos hidrometeorológicos extremos y sismos de gran magnitud obligó a movilizar recursos extraordinarios para atender la emergencia y la recuperación en diversas entidades federativas. La recurrencia de estos eventos ha puesto a prueba la capacidad de respuesta de los sistemas de protección civil y la resiliencia de los presupuestos estatales.

La infraestructura carretera, el sector vivienda y los servicios públicos básicos son los rubros que históricamente concentran la mayor parte de las pérdidas económicas. Ante este panorama, diversas dependencias del gobierno federal han planteado la necesidad de fortalecer los mecanismos de prevención y la inversión en obras de mitigación de riesgos. La estrategia busca reducir la dependencia de fondos de emergencia mediante la implementación de seguros y esquemas de transferencia de riesgos que permitan una respuesta más ágil ante futuros embates de la naturaleza.

Especialistas en la materia han enfatizado que, además del costo financiero directo, los desastres naturales generan un impacto prolongado en las comunidades locales y en el tejido social. La reconstrucción no solo implica la reposición de activos físicos, sino también la reactivación de las economías regionales que quedan paralizadas durante meses tras el paso de un fenómeno natural. El desafío para las autoridades actuales radica en armonizar el desarrollo de infraestructura con criterios de sostenibilidad y resistencia ante el cambio climático.

El Congreso de la Unión mantiene en su agenda de trabajo el análisis de las políticas públicas orientadas a la gestión integral de riesgos. Se espera que, para los próximos ejercicios fiscales, se evalúen nuevas directrices que permitan canalizar recursos con mayor eficiencia hacia las zonas más expuestas. El objetivo final es transitar de un modelo de atención reactiva a uno preventivo, que disminuya la vulnerabilidad de la población frente a los fenómenos naturales que, por la ubicación geográfica de México, son una constante inevitable.

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