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Economía

Incertidumbre global ante el posible fin de tratados nucleares entre potencias

La proximidad del vencimiento del último acuerdo de control nuclear genera riesgos de una nueva carrera armamentista mundial.

Redacción El Ejemplar
Foto: forbes.com.mx

La estabilidad geopolítica global enfrenta una amenaza crítica este 16 de septiembre de 2026, ante la inminente expiración del último tratado de control de armas nucleares vigente entre Estados Unidos y Rusia. Este acuerdo, que ha servido como pilar de la seguridad internacional desde la Guerra Fría, corre el riesgo de no ser renovado, lo que dejaría sin límites formales la expansión de los arsenales atómicos de las dos potencias principales. La red de pactos diplomáticos construida tras la Crisis de los Misiles de Cuba de 1962, diseñada para contener la proliferación y reducir los riesgos de confrontación directa, atraviesa su momento más vulnerable en décadas.

Especialistas en relaciones internacionales señalan que la falta de un sucesor para este tratado podría desencadenar una nueva carrera armamentista, alterando el equilibrio de poder que ha prevalecido durante años. La Secretaría de Relaciones Exteriores de México ha manifestado en diversas ocasiones su preocupación por el impacto que la inestabilidad en las potencias nucleares tiene sobre la paz internacional. El gobierno mexicano ha reiterado su compromiso histórico con el desarme nuclear, promoviendo el diálogo diplomático como la única vía legítima para resolver las diferencias entre naciones.

El escenario actual es de alta volatilidad, ya que la ausencia de mecanismos de verificación mutua eleva la desconfianza entre Washington y Moscú. A diferencia de las décadas pasadas, la integración de nuevas tecnologías militares y sistemas de misiles hipersónicos complica la posibilidad de un acuerdo de limitación convencional. La comunidad internacional observa con cautela si las partes interesadas lograrán establecer nuevos términos antes de que se agoten los plazos legales, evitando así un retorno a dinámicas de confrontación sin precedentes.

Desde la perspectiva de la seguridad global, el riesgo no solo radica en el aumento de ojivas, sino en la erosión de los canales de comunicación directa que evitaban errores de cálculo catastróficos. Expertos advierten que, sin un marco jurídico internacional que regule el despliegue de fuerzas estratégicas, el mundo podría ingresar en una etapa de incertidumbre estratégica prolongada. Las próximas semanas serán determinantes para definir si prevalece la diplomacia o si el mundo deberá adaptarse a una nueva realidad de competencia militar sin restricciones.

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