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Economía

Inteligencia artificial y reconfiguración global impulsan el crecimiento económico en 2026

La disputa tecnológica entre Estados Unidos y China coloca a América Latina en una posición estratégica clave por sus recursos naturales.

Redacción El Ejemplar
Foto: forbes.com.mx

La economía global experimenta en este septiembre de 2026 una fase de transformación profunda, impulsada por el despliegue acelerado de la inteligencia artificial y una reconfiguración de las cadenas de suministro internacionales. América Latina se ha consolidado como un actor central en esta dinámica, actuando como un terreno estratégico donde convergen los intereses de las dos mayores potencias económicas del mundo: Estados Unidos y China. Este posicionamiento responde a la creciente demanda de minerales críticos, insumos energéticos y productos agrícolas esenciales para el desarrollo tecnológico y la seguridad alimentaria global.

Analistas económicos señalan que la integración de herramientas de inteligencia artificial en los procesos productivos ha permitido optimizar la extracción de recursos y la logística comercial en la región. Para México, esta tendencia se traduce en una presión constante por fortalecer su infraestructura industrial y atraer inversiones que aprovechen la relocalización de empresas. El papel de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y las políticas de desarrollo industrial son fundamentales para capitalizar esta coyuntura sin comprometer la soberanía sobre los recursos naturales estratégicos.

La rivalidad comercial entre Washington y Pekín ha provocado que las cadenas de valor busquen mayor resiliencia, priorizando a socios cercanos y estables. En este contexto, los insumos mexicanos, desde los componentes electrónicos hasta la producción agrícola, cobran un valor renovado en el mercado internacional. El desafío para el Estado mexicano radica en equilibrar la participación en estos bloques económicos mientras se mantiene una política exterior que garantice el crecimiento equilibrado y el bienestar de los sectores productivos locales.

A pesar de las oportunidades, el entorno global no está exento de riesgos, como la volatilidad en los mercados energéticos y las tensiones geopolíticas que pueden afectar el comercio exterior. Las autoridades mexicanas han enfatizado la necesidad de fomentar la innovación tecnológica a través de instituciones como el CONAHCYT, con el objetivo de elevar el valor agregado de las exportaciones nacionales. La estrategia nacional para los meses venideros se centra en consolidar la infraestructura digital y energética necesaria para sostener este ritmo de crecimiento en un mundo interconectado y altamente competitivo.

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